Un compañero del trabajo se encuentra realizando una presentación, algunos más estamos en el mismo cuarto atentos a ella, al cabo de unos cuantos minutos se ha vuelto tedioso, y el hablar del compañero empieza a parecerme somnoliento.
Afuera hay una especie de fiesta, me asomo por la ventana, hay música, personas, sillas, mesas, no alcanzo a ver todo, pero al contrastar donde estoy con ese lugar parece ser que allá se encuentra toda la diversión.
Salgo a despejar mi mente, me preparo un café, platico con otros compañeros, pero inevitablemente tengo que regresar.
La música ha aumentado y nos provoca distracciones, pero al menos ha logrado evitar la monotonía, algunos comentarios se hacen, pero se reinicia la sesión.
Llega el momento de participar, como estoy cansado mi comentario fue breve, ha terminado mi jornada, y me despido para regresar a casa.
La semana ha sido agotadora, sobre todo por que me he tenido que mover por la ciudad los cinco días pasados. Las lluvias, el exceso de tránsito, el transporte, la inundación en el centro de la ciudad el jueves por la mañana, los pagos, las filas para pagar, el trabajar de más.
Mis piernas lo llegaron a resentir, mis ojos, mi cuerpo. Necesito descansar de más, pero creo que al rato algunas cosas me lo impedirán.







Comentario escrito por: Estela Agosto 26, 2006 @ 8:29 pm
El ir y venir de un lado a otro siempre cansa… por eso planeo andar por la calle lo menos posible y centrarme en mis labores.